En las cárceles, la práctica del tatuaje pone al descubierto un submundo
de significados ocultos. Los presos fueron uno de los primeros grupos
que usaron los tatuajes para diferenciarse del resto de la sociedad, ya
sea como señal de rebeldía o como símbolo de pactos entre logias
carcelarias.
Los internos los denominan "tumberos", y en general responden a un significado bastante específico.
Los motivos místicos, por ejemplo, son imágenes de santos y vírgenes,
cruces o figuras de Cristo y del diablo. Generalmente, este tipo de
tatuajes es muy común en los presos acusados por violación. Los tatuajes
pacíficos, también usados por agnósticos y ateos suelen representarse
con dibujos de palomas, flores, estrellas o palmeras.
Para reafirmar su identidad muchos presos eligen tatuarse su nombre entero o sus iniciales.
También existen los tatuajes afectivos. Así como los griegos creían que
el corazón era el lugar donde los hombres guardaban sus amores y
pasiones; los presos imprimen sobre su pecho, el nombre de la mujer
amada, como signo de amor eterno.

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